Es una de las anomalías más raras del tracto vaginal, se calcula que sólo una de cada 70,000 mujeres lo presenta. Se trata de una malformación congénita de causa desconocida. Divide a la vagina en dos segmentos y obstruye parcial o totalmente la salida del flujo menstrual y vaginal, por lo que se hace detectable en la pubertad debido a la amenorrea que provoca y al dolor pélvico cíclico por la retención de sangre y distensión de los órganos. Se debe intervenir con urgencia al detectarse, ya que puede provocar la pérdida absoluta del órgano, con lo cual se haría necesario crear otra 'vagina' a partir de una disección del espacio que hay entre la vejiga y el recto. En el lugar nuevo se introduce un molde vaginal agregando un injerto cutáneo (se conoce como operación de Mclndoe).
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