Al beber un refresco o comer un dulce, tu nivel de azúcar en la sangre aumenta bruscamente y estimula la secreción de insulina, lo que trae como consecuencia que esas calorías extra se almacenen en forma de grasa.
Además de contener muchas calorías, la azúcar refinada, la sucrosa, puede producir caries y no resulta especialmente nutritiva.
Es mejor satisfacer tu necesidad de dulce comiendo fruta que, por otro lado, contiene diversos nutrientes. Más saludable que la azúcar refinada son también los carbohidratos complejos, como los de las pastas, los cereales y las papas, que mediante el proceso de la digestión se transforman lentamente en glucosa, un tipo de azúcar que sirve de combustible para tu sistema nervioso y muscular.
[Foto: Great Beyond, (cc)]
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