Por lo regular salen y participan normalmente en el proceso de masticación. Sin embargo, muy menudo quedan atrapadas en las mandíbulas o —por razones genéticas— no llegan a formarse y nunca hacen erupción. Cuando quedan atrapadas, permanecen en las mandíbulas en posiciones no usuales.
Esto suele ocasionar el desplazamiento de otros dientes o inducir el desarrollo de caries dentales, infecciones o enfermedades de las encías. Se les llama "muelas del juicio" porque aparecen alrededor de los dieciocho años (o poco después de los veinte) cuando, se supone, el paciente ya tiene "juicio".
[Foto: Yomizmo, (cc)]
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