Una revista demográfica estadounidense sacó a la luz los resultados de una encuesta llevada a cabo por un grupo de investigadores que hicieron un seguimiento de más de 10,000 adultos en 1997 y descubrieron una conexión entre el apetito sexual y la inteligencia. Parece ser que, cuanto más inteligente seas, menos relaciones sexuales tienes o quieres tener. Los intelectuales con estudios de posgrado registraban 52 relaciones al año, comparado con las 61 veces de los gradua dos y licenciados universitarios y una media de 59 veces de las personas que abandonaron los estudios. Los hombres con un horario de trabajo de nueve a cinco tenían una media de 48 relaciones sexuales al año, mientras que los que trabajaban más de 60 horas a la semana, incrementaban esta cantidad hasta llegar a las 82 veces, seguramente el aumento de testosterona disparaba su capacidad laboral y sexual. Los amantes del jazz registran un 34 por ciento más de relaciones sexuales que los fanáticos del pop, mientras que los entusiastas de la música clásica se sitúan a la cola de la clasificación.
Los hombres reciben la testosterona por dosis, unas siete al día y la más importante (el doble de cantidad) se produce al amanecer, antes de que el hombre se prepare para ir a cazar. En general, la testosterona en el cuerpo del hombre es un 30 por ciento más baja al atardecer, cuando en la época primitiva se sentaba al lado del fuego.
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