¿Porque se calientan las manos si las frotamos con nieve?

Manos con nieve

Es sabido que el calor de las manos procede enteramente de la sangre, a no ser que un objeto la proyecte directamente sobre ellas. Por consiguiente, debe haber una razón para que cuando las frotamos con nieve afluya a las manos una cantidad de sangre mayor que de costumbre. La temperatura de la sangre no ha aumentado, pues en tal caso el cuerpo entero lo notaría. Lo que ocurre realmente es que las manos reciben la sangre que por ellas circula en mayor cantidad y con mayor rapidez.

El cerebro es el encargado de cuidar la piel, como de las demás partes del cuerpo. Ahora bien, cuando la piel se enfría, su vida se deprime considerablemente, y padecerá detrimento si no recibe algo que contrarreste tales efectos. Por eso, el cerebro ordena a los vasos sanguíneos de la piel, dondequiera que está se ha enfriado, que se aflojen y se ensanchen par que la sangre circule por ellos con rapidez, a fin de calentarla.

1 comentario:

  1. Cuando era niño, al hacer guerras de bolas de nieve, nos quitábamos los guantes, los guardábamos en los bolsillos. Los guantes calientan si están secos, pero mojados para nada, sobre todo sobre una mano ya fría. Si usas los guantes para "jugar" con nieve terminan empapados y ya no sirven para nada.

    Al principio las manos y los dedos sufren. Los dedos dejan de funcionar y no articulan ni "aprietan". Es molesto, duele y se pasa mal. Pero en pocos minutos se produce el efecto contrario. Las manos pasan de estar blancas, pálidas, a enrojecerse. Entonces, sorprendentemente, entran en calor, tanto que hasta asusta. Los dedos recuperan la movilidad y puedes manipular la nieve como con guantes. Las manos humean del calor que producen, porque el agua de la nieve se evapora al contacto.

    Claro, al tiempo que hacíamos bolas corríamos de un lado a otro para disparar las nuestras o esquivar las de los amigos. Es decir, pasábamos calor y hasta te quitabas el abrigo porque se suda y te empapas de sudor, que al parar la actividad se enfría y produce mucho frío corporal. El abrigo, como los guantes, debe estar seco para dar calor, para guardar el calor que produce nuestro cuerpo.

    Cuando se tiene las manos frías en la nieve, enfriarlas más, frotando nieve, hace que el cuerpo envíe sangre extra a las manos. Las manos son sumamente importantes para las personas, perder la capacidad de articularlas nos deja sin nuestras capacidades de manipulación fundamentales, así que el cuerpo envía sangre extra para calentar esas zonas frías, pero imprescindibles para las personas. Pero hay que sufrir un poco, primero hay que enfriarlas.

    Al detener la actividad, primero se secaban las manos y se calentaban un poco. Las metíamos bajo las axilas unos momentos. Las axilas notaban un frío tremendo, pero en pocos segundos se acostumbran. Un minuto o dos y nos volvíamos a poner el abrigo y los guantes, que al estar secos hacían su función de calentar las manos... y las axilas ya dejaban de protestar.

    Es algo sencillo y básico que, con unas pocas precauciones, te mantienen todo el día seco en la nieve, sin mojar las prendas de vestir, usando la actividad de moverse para no entrar en tiritona directamente. Es muy barato y no requiere de material técnico de ningún tipo. Sólo unos truquillos básicos.

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