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Mostrando entradas de enero, 2008

Tatuajes, la propia piel como lienzo

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Al menos en Occidente y hasta mediados de siglo XX, el tatuaje fue una expresión marginal, un exotismo, un capricho de marineros, presos, soldados y tahúres. No se le iba a ocurrir a un gerente de banco, un ama de casa o un estudiante hacerse dibujar en el antebrazo o el pecho un ancla, un corazón, una espada o un naipe. Eran necesarios otros puentes para pasar del simple maquillaje al microcosmos del tatuaje. En los años '60 y '70, el Body Art ensayó y difundió la idea de usar el cuerpo como soporte plástico. y los hippies -influenciados por la estética hindú- se pintaron y vistieron a todo color. En los '80, la subcultura del rock elevó el tatuaje al rango de graffiti personal -ya fuera de los muros y ahora en la piel-, que hoy empieza a ser considerado un arte masivo entre intelectuales, ejecutivos y comerciantes. En Japón, el tatuaje se remonta al siglo I a.C., pero era usado sólo como estigma de castigo en las caras de los delincuentes, para que los ciudadanos l...

Evita la intoxicación por alimentos

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Comer es uno de los máximos placeres de la vida. Sin embargo, cuando no observamos ciertas reglas podemos convertir este deleite en un suplicio al contraer alguna infección estomacal. Siempre he sido cuidadoso con la preparación de mis alimentos, pero permíteme contarte que me sucedió una ocasión. Cierto día tuve que trabajar desde las desde las 7 de la mañana a las 11 de la noche, durante el día sólo engañaba al estómago con los productos de una máquina expendedora de golosinas y café. Ansiaba una comida preparada pero no podía salir de la oficina para comer decentemente. Además de que tenía que salir de la ciudad esa misma noche en autobús y el viaje sería de cuatro horas. Así que cuando por fin compre el boleto de salida en la central de camiones sólo disponía de 20 minutos para encontrar comida y tenía que ser cerca a la estación. A media noche sólo los tacos de la calle estaban disponibles, y contra de mis propias reglas comí en uno de esos puestos callejeros. Al terminar l...