Tatuajes, la propia piel como lienzo
Al menos en Occidente y hasta mediados de siglo XX, el tatuaje fue una expresión marginal, un exotismo, un capricho de marineros, presos, soldados y tahúres. No se le iba a ocurrir a un gerente de banco, un ama de casa o un estudiante hacerse dibujar en el antebrazo o el pecho un ancla, un corazón, una espada o un naipe. Eran necesarios otros puentes para pasar del simple maquillaje al microcosmos del tatuaje. En los años '60 y '70, el Body Art ensayó y difundió la idea de usar el cuerpo como soporte plástico. y los hippies -influenciados por la estética hindú- se pintaron y vistieron a todo color. En los '80, la subcultura del rock elevó el tatuaje al rango de graffiti personal -ya fuera de los muros y ahora en la piel-, que hoy empieza a ser considerado un arte masivo entre intelectuales, ejecutivos y comerciantes. En Japón, el tatuaje se remonta al siglo I a.C., pero era usado sólo como estigma de castigo en las caras de los delincuentes, para que los ciudadanos l...