La jaqueca
La jaqueca provoca dolores casi intolerables. Sus efectos devastadores producen miedo y desesperación. Muchas personas no suelen comprender a quienes sufren de un mal que ellos no conocen. La víctima de la jaqueca, durante los períodos de calma, sospecha a veces que tiene "nervios débiles". La vergüenza que esto le produce y los esfuerzos que hace para imponerse a la dolencia agudizan el sufrimiento. "Mi experiencia es más o menos típica —escribe la novelista Pamela Hansford Johnson—. El ataque clásico puede ser descripto así: primero —aunque no siempre— una sensación de euforia (¡qué bien me siento hoy!), que pronto aprendí a identificar y a temer. Luego sobrevienen perturbaciones visuales: algunos ven luces brillantes, otros pierden parcialmente la visión de un ojo. En mi caso veía como líneas rojizas que subían y bajaban dondequiera que mirase. Después, llegaba el dolor, insidioso, en uno de los lados de la cabeza; las sienes me latían fuertemente, y experimentaba náu...